jueves, 3 de junio de 2010

el ebrio inconciente.

Nadie lo escuchaba. Ciego. Ojos rojos de rabia,o de soledad. Mariado iba por valla a saber uno que calles. Golpeado de bares. Y baliado por cascos azules endemoniados.Todo bar savia de su exitensia. Es más. Si había un moso que no lo conocía , sinceramente,no tenía vida.
- vos! vení. - Me dijo una noche.
- Si Rodolfo,decime.- mirándolo,le dije.Estaba acostumbrado,pensé que me iba a decir alguna que otra incoherencia.O terminaría llorando.
-¿Hasta cuando vas a seguir así?- me asombró.
¿Qué se hace cuando te impacta una pregunta que no esperas?¿qué se hace ante la sorpresa?¿siempre es linda la sorpresa?ahí entendí que no.Una simple pregunta me hiso visitar el cementerio de mi mente. No me sentía bien. Y no lo habia notado.¿Qué se hace cuando la tumba de la angustia se tapa hasta llegar un punto determinado?¿realmente no savia que me estaba pasando?¿lo estaba tapando?. Lo miré fijo y comenzé a mariarme. Me agarré de la mesa. Comenzo un viaje interno. Mi infancia golpiada por el maltrato de mi padre.Etapa de drogas. Soledad. Un viaje horrible. Una simple pregunta me hiso un viaje casi trágico.
Después de este viaje. La imagen que proyecta mi mente es el borracho y yo en el hospital.¿Yo? liberado.¿Seguro que dijo incoherencias?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario